La historia energética de Cuba no puede entenderse sin el contexto del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos. A lo largo de las últimas décadas, el país ha visto cómo las sanciones afectaban el acceso a recursos vitales para su desarrollo, especialmente en el ámbito energético.
A pesar de los desafíos, Cuba ha encontrado en su propio crudo una salida para aliviar la dependencia de los combustibles importados, y al mismo tiempo, ha comenzado a hacer una apuesta decidida por la transición hacia fuentes renovables.
En este camino, el petróleo nacional juega un papel clave, tanto por su contribución a la estabilidad energética actual como por el potencial de su optimización en el futuro.
El Dr. Rafael López Cordero, Investigador Titular del Centro de Investigación del Petróleo (Ceinpet), nos ofrece una visión detallada de cómo el crudo cubano se enfrenta a los retos de la modernización y cómo, a pesar de las dificultades inherentes a su extracción y refinación, continúa siendo un pilar fundamental en la matriz energética nacional.
En su análisis, destaca no solo las características técnicas del petróleo cubano, sino también la importancia estratégica de este recurso en un contexto global de incertidumbre energética.
“Cuando hablamos de crudo cubano, no nos referimos a un solo tipo de petróleo, sino a una variedad de crudos con características bien diferenciadas. Desde los ligeros y medios hasta los crudos pesados y extrapesados, estos últimos son los de mayor producción en la isla”, explica el Dr. López Cordero.
Los crudos pesados, que provienen principalmente de la franja norte petrolera cubana, en las provincias de La Habana, Mayabeque y Matanzas, son los que más se producen, pero también los que presentan mayores complicaciones a la hora de ser procesados.
El crudo pesado cubano se distingue por su elevada densidad y viscosidad, lo que plantea un desafío significativo en su extracción y transporte. “Este tipo de crudo tiende a formar emulsiones estables con el agua, lo que dificulta su separación, y su baja fluidez obliga a la utilización de diluyentes para poder transportarlo de manera eficiente”, señala López Cordero.
Además, su alto contenido de azufre genera complicaciones tanto en su refinación como en su combustión, ya que produce gases altamente corrosivos para las instalaciones y dañinos para el medio ambiente.
A pesar de estos obstáculos, el crudo cubano tiene una importancia crucial en la generación de energía. Hoy en día, alrededor del 40 % de la electricidad en Cuba proviene del petróleo nacional, principalmente en las termoeléctricas del país. “La producción de crudo ha sido una herramienta esencial para la generación de energía, sobre todo en un momento en que la situación energética internacional se ha vuelto más compleja debido a las restricciones comerciales y al bloqueo económico”, afirma el Dr. López Cordero. (Cubadebate)